Mi intensión con esta presentación es generar conciencia en los estudiantes sobre los peligros y amenazas que se encuentran en un taller de grabado y en el momento de aplicar los diferentes procedimientos. Espero que al final de esta presentación cada uno de Ustedes tengan información sobre estos peligros para la salud y se han conscientes de cómo prevenirlos.
Necesitamos más de 500 años para darnos cuenta de las amenazas que conllevan la utilización de estos procedimientos tradicionales. La práctica del grabado, en especial el calcográfico, conlleva la utilización de materiales tóxicos que comprometen la salud de los artistas y contaminan el medio ambiente; esto sumado a la ausencia de talleres adecuados, espacios mal diseñados y prácticas descuidadas, con exposiciones prolongadas innecesarias a los elementos tóxicos; causal de eliminación de la práctica en los pensum académicos de las facultades de arte, limitando la interdisciplinariedad artística y reduciendo los artistas que se dedican al grabado en mención. La lista de materiales que comprometen la salud de los artistas y contaminan el medio es larga, a saber: solventes de hidrocarburos, resina de colofonia, ácidos corrosivos, asfaltos irritantes entre otros.
Esta situación no dejó de cobrar víctimas, afectando a grabadores consagrados y prometedores artistas, quienes se vieron obligados a dejar el oficio del grabador, como consecuencia del desarrollo de alergias en la piel y las vías respiratorias o de la intolerancia reflejada en migrañas agudas que aparecían cada vez que se tentaban e intentaban volver al taller de grabado en metal.
Igualmente el incremento en esta última década de la contaminación del medio ambiente, al arrojar los diversos residuos a las alcantarillas y la emanación de gases y vapores tóxicos a la atmosfera, consecuente en la preocupación de instituciones gubernamentales, académicas, no siendo ajeno a profesores de arte y artistas plásticos.
“El grabado en metal sufrió durante el siglo pasado el embate de la industrialización, dónde la disponibilidad de materiales para la industria y la urgencia de obtener resultados inmediatos, como parte de la idiosincrasia de los tiempos modernos, provocó que se desdeñaran prácticas propias de la actividad artesanal de las artes gráficas, menos agresivas aunque igualmente expresivas”.
Recientemente, han aflorado interrogantes y reflexiones acerca de la sostenibilidad de los procedimientos y materiales que se utilizan y se han valorado sus implicaciones en la salud del artista y en el medio ambiente. En el taller, el grabador está en contacto permanente con los materiales y estos pueden afectarle de diferentes maneras: Por contacto cutáneo, contacto en los ojos, por inhalación y por ingestión. “Según las condiciones del taller, el número de usuarios del mismo, el tiempo de exposición a estos productos, la sensibilidad de los receptores y las precauciones oportunas de protección, los efectos sobre la salud pueden ser muy distintos, tanto de inmediato como a largo plazo”.
Es así como destacan en los últimos años personalidades como Keith Howard, Nick Semenoff, Eva Figueras, Alfredo Crujera, Paco Mora, Jeff Sipel, María del mar Bernal y Cedric Green, entre otros, quienes han proporcionado al grabado en metal nuevos horizontes, hacia lo que se ha dado llamar el grabado no tóxico o como define Keith Howard a sus seguidores: “el grabador contemporáneo”.
La labor de estos investigadores ha consistido en comprender a cabalidad lo que sucede en los procesos del grabado en metal, para encontrar rutas alternativas, sea desde fuentes existentes usadas en otros ámbitos o desde la aplicación de materiales caseros, como las ceras de piso de base acrílica y el aceite vegetal para cocinar.
Al tener las mismas preocupaciones y siguiendo de cerca la experiencia desarrollada por estas personalidades, la Cátedra de Grabado de la Escuela de Artes Plásticas, se ha propuesto conseguir la sostenibilidad de la disciplina, asumiendo la actitud del “grabador contemporáneo” y provocando los cambios necesarios para una práctica menos tóxica del grabado en metal en Colombia.
El primer paso que se ha dado es la sustitución del uso de los solventes tradicionales, en lo posible, por espíritus minerales y aceite vegetal para cocinar. Igual hemos reducido el uso de la tinta a base de aceite por la que utiliza la soya y la harina con pigmentos a base de agua.
El segundo paso fue eliminar el uso ácidos y mordientes basados en sustancias corrosivas. Este se ha sustituido por sales en jarabe que no producen vapores y no son perjudiciales para la salud, con el valor agregado que duran tres veces más que los tradicionales.
Como detectamos, académicos y artistas están investigando la utilización de materiales industriales no tóxicos en todas las latitudes, como opción alternativa y ecológica en el grabado calcográfico;.
El “grabador contemporáneo” es hoy en día una suerte de alquimista preocupado por la sostenibilidad de los procesos, la salud personal y la conservación ambiental.
Además, se muestra menos preocupado por la permanencia de los procesos tradicionales en el aguafuerte y la aguatinta y está atento a los materiales cotidianos que le puedan abrir opciones menos tóxicas, que le permitan imitar, o bien ampliar, las alternativas estéticas del grabado en metal, como es el caso de los barnices acrílicos.
Por último, la escogencia del grabado no tóxico permite a los artistas mantener sus talleres sin arriesgar la salud de sus allegados y ofrece un sinnúmero de opciones materiales que facilitan la economía en la producción gráfica original, abriendo nuevos horizontes para la plástica nacional.
Es indiscutible la importancia del grabado en el panorama actual de la enseñanza del arte y de la dinámica comercial resultante de su sistema de producción, y lo es por varios motivos: desde un punto de vista puramente cultural, no es concebible un profesional de las artes plásticas y visuales, que desconozca las diversas técnicas que han servido y sirven de cauce expresivo a numerosos artistas de renombre universal, quienes comprendieron que las técnicas de estampación son perfectas vías de expresión con características propias que las convierten en únicas. Además de la característica de obra múltiple, factor contribuyente de la democratización del arte.
La investigación que hoy proponemos consiste en conseguir la sostenibilidad de la disciplina del grabado, desarrollando procedimientos ecológicos usados en otras disciplinas o en la aplicación de materiales de la industria y de uso cotidiano; los propósitos son: minimizar el impacto en el medio ambiente, preservar la salud del artista, incentivar al manejo de los residuos para contribuir a preservación del medio ambiente, generar conciencia al desarrollar hábitos ordenados y saludables al interior de los talleres de grabado.
Se tomo ideas de los profesores Eva Figueras y Alberto Murillo
Mis felicitaciones por la pagina y por promover el grabado por medios más seguros.
ResponderEliminarNo es necesario buscar el riesgo innecesario en el trabajo artístico ( productos quimicos tóxicos, inflamables, cancerigenos, maquinas herramientas...) porque siempre te va a venir sin querer.
Sólo hay que poner en juego la creatividad no tu propia salud y la de los que te rodean , ni tu propio medio ambiente. Si te preocipa la belleza y la estética, ¿no forma parte de ellas la Naturaleza?
Hay que arriesgar sólo los lenguajes plásticos para incentivar la creatividad.
Aparte de los romanticismos hay que tratar de vivir del arte y para el arte , pero no es necesario morir por él. Así podremos seguir creando unos añitos más...si no fumas.
un abrazo desde España , Paco Mora
www.pacomora.es
www.pmpgrafix.org